Tratando de calmar el dolor de la distancia

¿Cómo está tu familia? ¿Cómo te sientes? Son algunas de las preguntas que muchos nos hacen al conocer lo que pasó en nuestro querido Puerto Rico. ¿Te digo la verdad? No puedo hacer otra cosa que pensar en mi familia, amigos y mi País. Me siento impotente, intranquila, profundamente triste. El huracán María pasó por mi Isla y hay devastación. Mi corazón igualmente está destruído, sumamente angustiado. Soy tan humana como los demás. Hay muertes, pérdidas materiales, no tenemos comunicación con los que amamos. No hay palabras para explicar lo que realmente sentimos. Es como si te arrancaran el corazón y estuvieras caminando sin vida. Ahora bien, no quiero quedarme en el desahogo para tratar de calmar el dolor. Puerto Rico es un país que lucha, que se levanta, que ama y que se ha dado por el más necesitado siempre. Sé que nos levantaremos de esta crisis que a penas comienza.

Puerto RicoVivir lejos de los tuyos es doloroso, pero nunca la distancia había dolido tanto como en este momento. Puerto Rico ha vivido uno de los momentos más dificiles de su historia debido al paso del huracán María. Como muchos dentro y fuera de Puerto Rico, no he tenido comunicación con la mayor parte de mi familia y amigos. Hoy gracias a Dios mi hermana menor pudo comunicarse y dejarme saber que está bien dentro de la situación. Mi mamá está encamada en un hogar y solo pienso en que no estoy ahí para poder ayudarla si necesita cualquier cosa. Ella no puede caminar si hay alguna emergencia. No puedo ser su voz, ni sus pies, ni nada porque simplemente no hay comunicación. Eso es lo más que me duele. Sí, me duele el pecho, siento un vacío, una tristeza profunda. Veo las inundaciones y todo el desastre que hay y pienso en todo el sufrimiento y la desesperación de mi gente, los que están allí y los que estamos fuera. Toda la vida he tratado de ser fuerte y creo que lo soy, pero al igual que muchos me desespera la espera de tener noticias de los míos. Sin embargo, es momento de tener calma, de pedirle a Dios paz y fortaleza porque con nuestras fuerzas no podemos. Muchos amigos ya han comenzado a mostrar en las redes cómo perdieron todo lo material, hay cerca de 10 muertes confirmadas, podrían ser más. Entonces me pregunto, ¿cómo podemos ayudar?

ATERRIZAR – reconozcamos que hay una crisis, que hay dolor, sufrimiento, que faltan los recursos básicos, que las cosas no son como antes y que hay mucho por hacer. Si estás en Puerto Rico, el peligro no ha pasado, sigue las instrucciones de las autoridades, cuidado con las inundaciones, con los postes y árboles caídos. Es un momento de pérdidas en todo el sentido de la palabra y tenemos que trabajar para superarlo. Los que estamos fuera no podemos salir corriendo para Puerto Rico y ser una carga más. Seamos realistas y pensemos con calma antes de actuar, dónde soy de mayor utilidad. Sí, entiendo perfectamente que quisiéramos salir en el primer avión y confirmar que todo está bien y abrazar a los nuestros, pero ahora no es la mejor opción.

POSITIVOS – no perdamos la fe y la esperanza. La actitud que tengamos nos puede perjudicar o bendecir no solo a nosotros, también a los demás. Eso no quiere decir que no expresemos la tristeza que sentimos. Simplemente no podemos dejarnos caer, nuestra familia y amigos, nuestro País, nos necesita bien tanto emocionalmente, como física y espiritualmente. No es hora de críticas, insultos ni palabras ofensivas. Es mejor preguntar qué puedo hacer para construir, bendecir y apoyar.

SOLIDARIOS – pensemos cómo podemos ayudar a que los demás estén bien. Hagamos un inventario de las necesidades de los nuestros y veamos qué familiares y amigos podemos darle la mano. Muchos necesitarán un techo seguro, comida, agua, medicinas, ropa, artículos de primera necesidad, higiene y limpieza, comunicación celular satelital, cargadores solares, etc. Los niños también necesitan distraerse con actividades manuales: libros de pintar, crayolas, crucigramas, etc. Si tenemos la oportunidad de apoyar organizaciones confiables, también lo podemos hacer. Seamos canales y puentes para que fluya la comunicación. Comencemos por los nuestros para que la ayuda llegue al que realmente necesita.

EMPÁTICOS – ponte en el lugar de todos, de los que sufren las pérdidas, de los que están lejos, de los que están trabajando de una forma u otra. No le hagas a otros lo que no te gustaría que te hicieran a ti o a tus seres amados. Dejemos a un lado las diferencias y el pensamiento de que yo lo hubiese hecho mejor. Hay que fortalecer el alma y el espíritu. Piensa en las formas en que te gustaría que te ayudaran y apoyaran a estar mejor y hazlo con los demás. Brinda consuelo, amor, esperanza, palabras de motivación, no de juicio ni ataques.

FUENTES CONFIABLES – verifica bien toda la información que recibas, utiliza solo fuentes creíbles y confiables. En nuestro fan page estaremos brindando información que sea oficial, puedes seguirnos en Más que vivir.

Finalmente, quiero decirles que la ayuda va a llegar, no se desesperen, busquen maneras de comunicarse y decir lo que necesitan. En estos momentos la prioridad es salvar las vidas y que podamos restablecer la comunicación. Todo lo demás se repondrá en su momento y los que estamos a la distancia haremos todo lo posible para decir presente.

Por Elizabeth Vargas

Nota: Esta reflexión es producto de la experiencia de su autora y fue publicada inicialmente en el blog Más que vivir

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